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Llueve sobre el campo
verde
Llueve sobre el campo
verde...
¡Qué paz! El agua se
abre
y la hierba de noviembre
es de pálidos diamantes.
Se apaga el sol; de la
choza
de la huerta se ve el
valle
más verde, más oloroso,
más idílico que antes.
Llueve; los álamos
blancos
se ennegrecen; los
pinares
se alejan; todo está
gris
melancólico y fragante.
Y en el ocaso doliente
surgen vagas claridades
malvas, rosas,
amarillas,
de sedas y de
cristales...
¡Oh la lluvia sobre el
campo
verde! ¡Qué paz! En el
aire
vienen aromas mojados
de violetas otoñales. |