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Se dice que en otro
tiempo un hombre
concertó un pacto de
amistad con un sátiro.
Llegó el invierno y el
frío; el hombre arrimaba
las manos a la boca y
soplaba en ellas. Le
preguntó el sátiro por
qué lo hacía. Repuso que
se calentaba las manos a
causa del frío.
Se sirvieron luego de
comer y los alimentos
estaban muy calientes, y
el hombre, cogiéndolos a
trocitos, los acercaba a
la boca y soplaba en
ellos. Le preguntó otra
vez el sátiro por qué lo
hacia. Contestó que
enfriaba la comida
porque estaba muy
caliente.
-¡Pues escucha - exclamó
el sátiro, renuncio a tu
amistad porque lo mismo
soplas con la boca lo
que está frío que lo que
está caliente!
No nos confundamos con
aquellos que nos
presentan o aparentan
incertidumbre en sus
actos.
Sátiro: Ser de la
mitología con cuerpo de
hombre, patas y orejas
de cabra y cola de
caballo. |