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Un tordo picoteaba los
granos de un bosquecillo
de mirlos y, complacido
por la dulzura de sus
pepitas, no se decidía a
abandonarlo.
Un cazador de pájaros
observó que el tordo se
acostumbraba al lugar y
lo cazó con liga.
Entonces el tordo,
viendo próximo su fin,
dijo:
- ¡Desgraciado! ¡Por el
placer de comer me he
privado de la vida!
Nunca dejes que un
momentáneo de placer te
cierre las puertas de
por vida.
Tordo: pájaro de
Europa, de lomo gris,
acentuado, vientre
blanco con manchas
pardas y cobijas de
color amarillo. |