Tyrannosaurus
"Lagarto Tirano" es un
género representado por
una única especie de
dinosaurio terópodo
tiranosáurido, que vivió
en el Cretácico
superior, hace
aproximadamente 68 y 65
millones de años, en el
Maastrichtiano, en lo
que es hoy Norteamérica
y probablemente, en
China, América del Sur y
la India.Medía
aproximadamente 15
metros de longitud, 5
metros de altura, con un
peso estimado de 6
toneladas. Vivía en todo
el occidente de
Norteamérica, desde
Alberta (Canadá), hasta
Coahuila en México.
El primer espécimen
consistente en una
vértebra parcial, fue
descubierto por Edward
Drinker Cope en 1892 y
se describió como
Manospondylus gigas. Fue
atribuida al
Tyrannosaurus rex en
1912 por Henry Fairfield
Osborn.
Barnum Brown, el
conservador auxiliar del
Museo Americano de
Historia Natural,
encontró el segundo
esqueleto del T. rex en
Wyoming en 1900. Este
espécimen fue
originalmente nombrado
Dynamosaurus imperiosus
en el mismo documento en
el que el Tyrannosaurus
rex fue descrito. Si no
hubiera sido por el
orden de las páginas,
Dynamosaurus se hubiera
convertido en el nombre
oficial. En total,
Barnum Brown encontró
cinco esqueletos
parciales del T. rex.
Brown recolectó su
segundo tiranosaurio en
1902 y 1905 en la
Formación de Hell Creek,
Montana. Este fue el
holotipo que se usó para
describir al
Tyrannosaurus rex por
Henry Fairfiend Osborn
en 1905.
Cabe señalar que este
dinosaurio es mejor
conocido por su
nombre binomial
Tyrannosaurus rex o T.
rex, esto simplemente se
debe a que su genero es
Tyrannosaurus y su
especie es T. (Tyrannosaurus)
rex que significa "Rey"
lo que seria "Lagarto
Tirano Rey".
Era el carnívoro
terrestre más grande de
todos los tiempos.
Aunque es uno de los
dinosaurios más
populares hoy, sólo se
han encontrado 8
esqueletos casi
completos. Lo peor, es
que entre éstos no hay
ninguno que tenga las
patas delanteras y el
final de la cola
completos. Los dos dedos
de las patas delanteras
con que se le suele
representar están
basados en uno de sus
parientes, el
Albertosaurus.
Respecto a la cola, no
se conoce su longitud
exacta. Algunos
científicos creen que su
cola era tan larga que
la arrastraba por el
suelo al caminar. Se han
mencionado longitudes
totales del animal desde
los 12 hasta los 16
metros.
Con sus grandes
dimensiones, era el
terópodo más grande, lo
bastante como para
atajar a la mayoría de
los herbívoros de su
época. La cabeza de un
hombre alto le hubiera
llegado a media
pantorrilla. Nadie sabe
exactamente qué tipo de
sonidos emitía, pero
quizá rugía o graznaba
para llamar a sus crías
y para mantenerse en
contacto con otros
miembros del grupo.
Tenía una cabeza enorme,
que medía 1.2 metros de
longitud, que se unía a
un corto y musculoso
cuello.
El
tamaño de sus grandes
mandíbulas le hubiera
permitido engullir a un
hombre adulto entero de
un bocado. Probablemente
atacaba a sus presas
lanzándose contra ellas
con la boca abierta.
Para absorber el impacto
del golpe, el cráneo
estaba reforzado con
huesos y músculos que
actuaban como
amortiguadores. Sesenta
largos y afilados
dientes recubrían el
interior de sus
mandíbulas con una
fuerza de presión de más
de 4 toneladas. Cada
diente podía medir hasta
18 centímetros, la
longitud de la mano de
un hombre, y estaban un
poco curvados hacia
atrás, dirigidos al
interior de la boca,
para retener mejor a sus
presas. Tenían bordes
irregulares y parecían
afiladísimos cuchillos
de trinchar carne.
Utilizaba su enorme
tamaño para embestir y
derribar a sus víctimas,
que los expertos creen
que tal vez cazaba como
los leopardos actuales,
ocultándose entre los
helechos y árboles para
sorprender a sus
víctimas. Una vez
derribadas cerraría sus
mandíbulas en torno al
cuello de la víctima
hasta matarla. Tenía una
gruesa y dura piel que
le protegía aún más
durante la lucha. Su
piel se parecía mucho a
la de los cocodrilos
actuales: escamosa y
cubierta de
protuberancias rugosas.
Caminando erguido
sobre sus dos
formidables patas
traseras, equilibraba su
cuerpo gracias a su
larga y ancha cola.
Tenían huesos muy
pesados que soportaban
su enorme peso, y, para
soportarlo mejor, los
huesos del tobillo
estaban soldados entre
sí. Eran tan sólidas
como las de un elefante,
pero tenían la forma de
las de un avestruz. Con
sus macizas patas podía
correr muy deprisa, pero
probablemente era
demasiado grande y
pesado para mantener la
marcha durante un
período prolongado.
Algunos expertos creen
que quizá pudiera correr
con bastante rapidez en
trechos cortos. En estos
arranques quizá
alcanzaría los 65
kilómetros por hora,
como un rinoceronte
blanco actual. Pero
después bajaría el ritmo
hasta unos 30 kilómetros
por hora, sobre todo si
perseguía a una presa.
Los atletas más
veloces pueden alcanzar
una velocidad máxima de
25 kilómetros por hora.
Por ello, en muchas
ocasiones debió recurrir
a la emboscada,
ocultándose entre los
tupidos helechos
gigantes. Algunos
expertos creen que
cazaba en manadas,
rodeando a otras manadas
de dinosaurios
herbívoros. Sus pies
eran anchos, para
aguantar su peso.
Caminaba apoyándose en
los dedos, y no en la
planta del pie. Tenía
tres cortos y fuertes
dedos rematados por
afiladas garras,
dirigidos hacia delante.
El cuarto dedo era más
pequeño, apuntaba hacía
atrás y nunca tocaba el
suelo. Algunos creen que
le servía para
equilibrarse, o para
sujetar mejor a las
presas.
Cuando
comía, utilizaba las
garras como las águilas,
sujetando el cuerpo
contra el suelo y
arrancando trozos de
carne con las
mandíbulas. El aspecto
más extraño era el
contraste de sus
mandíbulas inmensas y
sus patas traseras, y
sus extremidades
delanteras de
aproximadamente 1 metro,
y provistas tan sólo de
dos dedos cortos,
rematados por garras
resultaban demasiado
cortas para permitirle
llevarse comida a la
boca. Se atribuye su
funcionamiento
únicamente para agarrar
a la hembra en el
apareamiento ya que eran
inútiles para poder
participar durante un
ataque.
Sólo se ha
descubierto una huella
en México que podría ser
de un Tyrannosaurus.
Crecía a un ritmo de 2.1
kilos diarios, lo que le
permitía, en sus casi 30
años de vida, alcanzar
las seis toneladas de
peso. |