Bolita tengo
tinta,
también
capucha
tengo
y escribo
bien.
Cruza
los ríos,
también los
mares,
vuela sin
alas
a todas
partes.
Es un sabio
gordinflón,
si le
preguntan no
habla,
sabe todas
las
respuestas,
tiene todas
las
palabras.
Soy blanca
como la
nieve,
me ponen
sobre una
mesa,
para
escribir
sobre mí
cuanto venga
a la cabeza.
Jamás
aprendí a
escribir
y soy muy
gran
escribana
y, con
invención
galana,
te suelo
siempre
servir
sin cansar
tarde y
mañana.
Por dentro
carbón,
por fuera
madera,
en tu
maletón
voy a la
escuela.
Tengo hojas
sin ser
árbol,
te hablo sin
tener voz,
si me abres
no me quejo,
adivina
quien soy
yo.
Contengo
todas las
letras,
los números
y los
signos,
si me
aprietan con
los dedos
escriben
hasta los
niños.
Cae de la
torre
y no se
mata,
cae en el
agua
y se
desbarata.
Sirviente
soy de
sabios,
mi oficio,
aunque me
faltan
lengua y
labios,
es decir la
verdad y la
mentira
a todo el
que me mira,
y tanto más
me estiman
mis señores,
cuanto más
firme tengo
los colores.